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Consejos útiles para la empresa Salud mental en el trabajo

La Navidad ya no desconecta como antes (y eso sí es un problema)

Durante décadas, la Navidad funcionó como una pausa colectiva casi natural. Las oficinas se vaciaban, las reuniones se ralentizaban y, aunque no siempre descansáramos como queríamos, el ritmo bajaba de forma perceptible. Hoy esa frontera se ha difuminado: muchas personas siguen conectadas al trabajo incluso cuando han terminado oficialmente su jornada o están de vacaciones.

Y eso no es una curiosidad social. Es un problema de salud laboral y bienestar real.

Los datos que evidencian la falta de desconexión

  • La mayoría de trabajadores no desconecta ni en vacaciones: según una encuesta reciente de InfoJobs en España, el 63% de los trabajadores sigue respondiendo llamadas, mensajes o correos incluso durante sus días de descanso. Este porcentaje ha aumentado respecto a años anteriores, lo que sugiere que la hiperconectividad no solo persiste, sino que se intensifica. 
  • Problemas psicológicos asociados a esta conectividad permanente: otro informe nacional indica que la hiperconectividad laboral está asociada a mayores niveles de ansiedad, insomnio y baja sensación de bienestar psicológico, incluso fuera del horario laboral. 
  • El derecho a desconectar existe en la ley, pero su cumplimiento real está lejos de ser universal. Legislaciones como la española regulan este derecho desde 2018 y lo reforzaron en 2021 para trabajadores a distancia, pero la práctica cotidiana a menudo lo ignora.

Estos datos no son anecdóticos: muestran que la lógica de “seguir disponible” está desdibujando los límites entre trabajo y descanso, con impactos que van más allá de la productividad.

Por qué esta falta de pausa sí importa

No se trata solo de silenciar el móvil o cerrar el ordenador. Estudios internacionales muestran que cuando las personas desconectan mentalmente durante sus vacaciones, su bienestar mejora y su recuperación es más profunda y duradera. 

A la inversa, quienes no logran desvincularse experimentan más ansiedad, insomnio y síntomas de agotamiento incluso después de regresar al trabajo. Esa línea de investigación es consistente: la recuperación real ocurre cuando dejamos de anticipar, vigilar y planificar desde el entorno laboral, no solo cuando dejamos de estar físicamente en la oficina.

La Navidad no debe ser una extensión del trabajo

Decir que “la Navidad ya no desconecta como antes” no es rendirse ante una tendencia inevitable. Es reconocer una realidad que afecta al bienestar de las personas y plantear un cambio de enfoque: la pausa no es opcional ni secundaria, es parte fundamental de una vida laboral saludable.

Si no se protege este espacio, el trabajo invade las esferas personales lentamente, con consecuencias acumulativas.

Consejos para recuperar pausas reales en Navidad

1. Definir límites claros (y respetarlos): no solo apagar notificaciones: comunicar a tu equipo o clientes que solo estarás disponible en horarios concretos o incluso no estarás disponible en absoluto ciertos días. Esto protege tu descanso y genera un precedente en tu entorno profesional.

2. Planificar antes para poder desconectar después: organizar entregables, plazos y delegaciones con antelación permite que no queden pendientes urgentes que te obliguen a volver a conectar en vacaciones.

3. Usar herramientas de ayuda efectivas: respuestas automáticas que indiquen la ausencia, mensajes de estado en aplicaciones corporativas y sistemas de escalado claro reducen la presión de estar siempre “al tanto”.

4. Exigir políticas de desconexión en tu empresa: no es una cuestión individual, es cultural y estructural. Las organizaciones pueden implantar normas explícitas de desconexión digital en Navidad y en periodos clave; esto ayuda a normalizar los límites y protege a todos los equipos.

5. Reivindicar tu derecho a descansar: el derecho a desconectar no es una sugerencia social: es un principio reconocido en muchas legislaciones modernas. Recordarlo y exigir su cumplimiento no solo protege tu bienestar, también el de tu equipo.

Una pausa no es un obstáculo, es una inversión

Descansar no es un lujo, ni un gesto de indulgencia personal. Es una condición necesaria para:

  • Recuperar energía física y mental
  • Mejorar la creatividad y la resolución de problemas
  • Reducir la ansiedad y el riesgo de agotamiento
  • Fomentar relaciones personales sanas fuera del entorno laboral

Y sí, la Navidad sigue siendo uno de los pocos momentos del año donde la pausa es plausible si la decidimos y la defendemos. Si dejamos que se diluya, lo que perdemos no es solo una tradición, sino un recurso humano esencial: la capacidad de volver con energía real y no con fatiga acumulada.