Pedir opiniones constantes parece una buena idea, pero a veces solo traslada la responsabilidad de decidir
Las empresas han convertido la consulta permanente en una costumbre. Lo que empezó como una forma de escuchar más voces se ha transformado, en muchos casos, en una manera elegante de no asumir la carga de decidir. Nadie quiere ser el único que firma si algo sale mal. Mejor que...






